OPINIÓN
Acabo de regresar de mi periódica participación en la
tertulia de El Prat Radio y ante mí,
desafiante, se me muestra una página en blanco, la cual tengo el reto de llenar
de renglones. Camino de la emisora, repaso mentalmente algunas de las noticias
que me han llamado la atención estos últimos días de abril y, de antemano,
descarto referirme a los asuntos de la canonización de los dos papas y a la
enquistada crisis de Crimea. Lo que realmente me preocupa es, por ejemplo, esos
9.500 euros con los que, dicen, hemos de apechugar todos los españolitos para
pagar la factura de la crisis; unos dineritos que a casi nadie le sobra, salvo a
los corruptos banqueros que la provocaron y a los incompetentes políticos que
la consintieron.
También me han sorprendido estas otras informaciones: la de cierto
alcalde holandés que, según se puede desprender de una impúdica imagen, osó
tocar el culo de la reina del país de los tulipanes; la del líder del racista Ku
Klux Klan (KKK), que fue pillado practicando sexo con un travesti negro; la de
Cameron Diaz, que ha confesado que no usa desodorante desde hace 20 años; la
del peligro de extinción del burro catalán, símbolo del independentismo; la del
puñetazo que le propinaron a Pere Navarro y la del huevazo que le lanzaron a González Pons. En la radio sí que hablamos
del extraordinario éxito de ‘Ocho apellidos vascos’, una película que está
batiendo todos los récords de público y que en el entrañable cine Capri de El
Prat han visto miles de pratenses para mayor alegría de mis amigos y
propietarios, la familia Marimón.
Lo de Pilar Rahola, premiada con el título de ‘Mossa
d’Honor’ por parte de la policía autonómica catalana, tampoco tiene desperdicio;
semejante distinción le permitirá seguir esgrimiendo su clásica porra dialéctica
para defender sus particulares y encendidos argumentos como tertuliana. ¿Y qué
me dicen del plátano arrojado en el Madrigal por un hombre-macaco y que se lo
acabó comiendo Alves? Pero de todos estos asuntos, apenas tuvimos la
oportunidad de hablar en la radio; el debate más bien lo centramos en discernir
si El Prat de Llobregat es o no una ciudad dormitorio y sobre las distintas
posibilidades de dinamizarla. Es decir, toda una temática que está presente en
todas las poblaciones del entorno metropolitano de Barcelona y de otras urbes
de España. Es la sociedad civil la que, en definitiva, tiene que marcar el
paso, fuera del alcance de cualquier dirigismo político. Manuel Dobaño (Periodista). Puede leer también este artículo en El Prat al Día.
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