lunes, 24 de marzo de 2014

El dantesco porvenir de los independentistas

 OPINIÓN.
En tiempos de mi pasajera afición juvenil de leer a los clásicos, tuve la oportunidad de acercarme de refilón a los poetas renacentistas más importantes de la lírica italiana -Dante, Petrarca y Boccaccio- y, sobre todo, recuerdo que me resultó particularmente dura la tarea de estudiar la magna obra del primero de ellos, la Divina Comedia. No es de extrañar que aún hoy se repita eso de que ‘son malos tiempos para la lírica’, cantinela con la que se intenta significar metafóricamente los racheados vientos que soplan contra un sistema capitalista erosionado por el poder financiero, en estrecha connivencia con una clase política corrupta. Pero no quisiera dar más la tabarra recordando al personal lo malita que está la cosa esa de la crisis.
El infierno, sí, sí, el infierno, por raro que les parezca, es la palabra que me ha inspirado esta crónica. Porque en el descenso de Dante Alighieri a los infiernos -viaje que oníricamente compartió con el poeta latino Virgilio-, allí se encontró con Lucifer y Judas, mitos que simbolizan a los que osaron traicionar a la divinidad, aunque también podrían representar a los modernos diablos que actualmente gobiernan nuestros destinos. Y en tiempos en los que se alzan potentes proclamas en contra de los ‘malvados’ separatistas crimeos (?), escoceses y catalanes, me he acordado del inmortal poeta florentino y de su particular averno. Y, sin saber la razón, también me han venido a la mente otras extrañas historias... 
Sobre el peliagudo asunto de Crimea, los gerifaltes de la UE no paran de amenazar, con algo parecido a las bíblicas plagas de Egipto, a los que se separen de Ucrania y se unan a la madre Rusia del muy demócrata Putin. Sobre el referéndum de los escoceses, resulta que ahora no cesan de prometerles un Potosí si continúan cohabitando con los hijos de la Gran Bretaña. Y desde lo más recóndito del universo infinito, de pronto, ha surgido una terrible profecía que ha dado a conocer solemnemente José Manuel García-Margallo y Marfil: “Declarar unilateralmente la independencia de Cataluña, la condenaría a vagar por el espacio sin reconocimiento y a quedar excluida de la UE por los siglos de los siglos”.
Realmente dantesco el futuro que les espera a los separatistas catalanes. No mejoraría la contundencia de la sentencia ni el mismísimo Stephen Hawking. Al final de tan cósmica predicción del ministro de AA.EE., tan solo hemos echado en falta un ‘amén’, sonoro como una catedral, pronunciado por el expresidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Mª Rouco Varela. Y ya puestos a hacer predicciones, Su Eminencia Reverendísima bien pudiera aprovechar la ocasión para anunciar, ‘urbi et orbi’, que el Barça deberá elegir entre jugar en el purgatorio catalán, o bien hacerlo en el paraíso de todas las Españas. ‘Infierno, purgatorio o paraíso, ¡he ahí la cuestión!’, que terciaría Hamlet, con el permiso del divino Dante.
 
Coletilla final: El día que se confirmaba la muerte del expresidente Adolfo Suárez, leo en la prensa que la transición política hacia la democracia fue una operación mucho más compleja que la que actualmente plantea Catalunya con su derecho a decidir. En aquellos años de incertidumbre, los herederos sociológicos del franquismo tildaban a Suárez, entre otras lindezas, de perjuro, tras haber dado el visto bueno a la legalización del PCE; mientras que otros, no tan reacios, le calificaban de encantador de serpientes. En cualquier caso, pienso que la historia sabrá destacar el difícil papel que le tocó asumir a Adolfo Suárez. Manuel Dobaño (Periodista).Puede leer también este artículo en El Prat al dia. 

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