lunes, 17 de marzo de 2014

De lo carnal a lo cuaresmal

 OPINIÓN
No soy un experto en semejante materia socio-religiosa, ni tampoco pretendo serlo a estas alturas, pero siempre me ha fascinado esa cristiana costumbre de pasar de unos días de ruidoso y carnal desenfreno carnavalesco a otros de recogimiento y de piadoso silencio cuaresmal. Sin apenas pausa para recuperarnos de la resaca de las fiestas más pecaminosas, ya nos anuncian que se aproximan tiempos de reflexión y de mortificante penitencia; me refiero a la Semana Santa, que se inicia justo dentro de un mes. Pero las cosas ya no son como eran, ahora el personal que se lo puede permitir -en general, de costumbres más paganas-, suele aprovechar la semanita de marras para organizarse unas mini vacaciones en alguna parte.
¿Y cómo conseguí aliviar, un año más, la morriña de la ausencia de los famosos carnavales de mi villa natal?; pues no se me ocurrió otra idea que provocar un interesante debate virtual en el que participó un mogollón de amigos de allí y alguno que otro de acá. En mi inicial planteamiento, dejaba caer la premisa de que era tan importante organizar bien una cosa como darla a conocer convenientemente. Las respuestas no se hicieron esperar y pronto llovieron opiniones para todos los gustos. El experimento me ha servido para constatar que los partidarios de conservar ‘o entroido’ (el carnaval) tradicional de Xinzo de Limia, no son partidarios de dar excesiva publicidad al evento para así evitar una masificación del mismo.
No quisiera rematar esta personal crónica semanal, de tránsito entre lo carnal y lo cuaresmal, sin referirme a una fecha maldita: el 11-M. El 11 de marzo pasado se conmemoró en Madrid el décimo aniversario de los atentados perpetrados en diferentes trenes de la red de cercanías de la capital del Estado. Con una inusual imagen de unidad de las asociaciones convocantes, se recordó a los 192 fallecidos y a los 1.858 heridos, víctimas de la barbarie terrorista. También en Japón se rindió un emotivo homenaje a los 18.000 muertos y desaparecidos del devastador terremoto y del posterior tsunami, acontecidos el 11 de marzo de 2011 en el noroeste del país asiático. Cuando sonaron las sirenas del simulacro de riesgo químico del pasado 12 de marzo, me acordé de Fukushima...
Recordatorio póstumo: El 11-M de 2014 -repito, fecha maldita-, también nos abandonó mi buen amigo Esteban González. En el emotivo funeral que se ofició en el tanatorio de Bellvitge se recordó el pasional amor que E. Illo sentía por todos los suyos y por los que lo apreciamos en vida. Hasta siempre, amigo.  Manuel Dobaño (Periodista). Puede leer también este artículo en El Prat al día.

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