OPINIÓN
Jordi Évole, alias ‘El Follonero’, la armó bien armada el
pasado 23 de febrero, al intentar hacernos creer a un mogollón de gente que su
programa, ‘Operación Palace’, era un verídico documental sobre el abortado
golpe de estado del 23-F, acontecido hace 33 años en el Congreso de los
Diputados. Periodistas y políticos, debidamente conchabados, tejieron un ingenioso
y creíble hilo argumental, en formato informativo, que consiguió mantener en
vilo a una millonaria audiencia televisiva. La ‘actuación’ del amigo Federico
Mayor Zaragoza no desmereció para nada de la del resto de actores. No cabe duda
de que el último follón que ha montado el sagaz e incisivo periodista de
Cornellà ha dejado muy alto su listón profesional.
Por encima de otras importantes noticias de rabiosa
actualidad, tales como la crisis de Ucrania y el Movile World Congress, en la
tertulia radiofónica de la ciudad en la que vivo no pudimos pasar por alto el
gran camelo que intentó colarnos ‘El Follonero’. Confieso que a mí también me vino
a la memoria lo de ‘La guerra de los mundos’, el célebre programa radiofónico del
gran Orson Welles, con el que, en 1936, sembró el pánico entre los norteamericanos.
A recordar que, ese mismo año, se iniciaba en nuestro país una bárbara y
fratricida contienda que comandó aquel gallego bajito que mandaba tanto, y el
23-F de 1981, fue el golpista Antonio Tejero quien intentó salvar a la patria
de sus enemigos. Son fechas para no olvidar.
Para restar trascendencia a tan belicistas cuestiones
y, sobre todo, para que no decaiga la práctica del periodismo de ficción, me
permito animar a alguna cadena de televisión para que dedique un programa
especial, por ejemplo, a la ministra de Fomento, Ana Pastor, que hace días merodeó
por tierras catalanas y que, dicen, le ha echado los tejos a Artur Mas (tuve la
oportunidad de cazar cómplices miradas entre ambos). Me cuentan que la
ministra, en realidad, anda enzarzada en una delicada misión secreta, especialmente
comisionada por la UE y el CNI, para intentar convencer con todo tipo de
lisonjas al president de la Generalitat de la necesidad de que Catalunya no se
divorcie de España; tarea en la que cuenta con la inestimable ayuda del
Príncipe Felipe. No me digan que el argumento no tiene su miga… Manuel Dobaño (Periodista). Puede leer también este artículo en El Prat al dia.
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