lunes, 24 de febrero de 2014

La cruda realidad

 OPINIÓN.
Mi vicio incurable de empaparme diariamente de lo que acontece en el ancho mundo y en mi entorno geográfico más cercano, no ha conseguido mitigar, por el momento, mi convencimiento más absoluto de que son, precisamente, los medios de información, en general, las potentes cajas de resonancia que permanentemente nos están inoculando el paralizante virus del miedo que provoca  la acumulación de tan malas noticias. ‘Solo son noticias las malas noticias, porque las buenas historias entran dentro de la normalidad y, por tanto, no son noticia’, tal como me metieron en la mollera al principio de mi periplo periodístico, tanto en el desaparecido semanario ‘La Hoja del Lunes’, como en la ‘Agencia Efe’.
Cavilando sobre tan trascendente cuestión, de repente, me vino a la memoria el título de la película ‘El salario del miedo’ (1953), una dramática cinta franco-italiana, considerada una expresión todavía vigente y tremebunda de lo que significa vivir permanentemente atenazados por la incertidumbre, conscientes de que, al día siguiente, podemos desaparecer fulminados. Uno de los personajes de la película planteaba que ‘el miedo es contagioso como la peste y, cuando lo coges, es para siempre’. Aunque no haya nitroglicerina de por medio que nos haga saltar por los aires, se trata de un síndrome propagado sibilinamente por el corrupto sistema político-financiero que gobierna el mundo desde hace demasiado tiempo.
La cruda realidad no puede ser más desalentadora: La crisis que nos atenaza a casi todos, los parados que siguen quietos, la factura de la luz que impunemente no para de subir, los niños que mitigan el hambre en los comedores escolares, los abuelos que sustentan a toda la familia, la economía sumergida, el dinero a capazos que ganan los de siempre, la fuga de capitales a paraísos fiscales, los desheredados de la fortuna  que asaltan desesperados las espinosas fronteras de Ceuta y Melilla… ¿Hay quién dé más?  Ante tan sombrío panorama, no me extraña que una bióloga de Calafell haya sido seleccionada para irse a vivir a Marte, en un viaje sin retorno, porque los inventores de la caduca sociedad liberal-capitalista que padecemos están arrasando con una buena parte del planeta Tierra.Manuel Dobaño (Periodista). Puede leer también este artículo en El Prat al día.

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