OPINIÓN.
Mi vicio incurable de empaparme diariamente de lo que acontece
en el ancho mundo y en mi entorno geográfico más cercano, no ha conseguido mitigar,
por el momento, mi convencimiento más absoluto de que son, precisamente, los
medios de información, en general, las potentes cajas de resonancia que
permanentemente nos están inoculando el paralizante virus del miedo que provoca
la acumulación de tan malas noticias. ‘Solo
son noticias las malas noticias, porque las buenas historias entran dentro de
la normalidad y, por tanto, no son noticia’, tal como me metieron en la mollera
al principio de mi periplo periodístico, tanto en el desaparecido semanario ‘La
Hoja del Lunes’, como en la ‘Agencia Efe’.
Cavilando sobre tan trascendente cuestión, de repente, me
vino a la memoria el título de la película ‘El salario del miedo’ (1953), una dramática
cinta franco-italiana, considerada una expresión todavía vigente y tremebunda
de lo que significa vivir permanentemente atenazados por la incertidumbre,
conscientes de que, al día siguiente, podemos desaparecer fulminados. Uno de
los personajes de la película planteaba que ‘el miedo es contagioso como la
peste y, cuando lo coges, es para siempre’. Aunque no haya nitroglicerina de
por medio que nos haga saltar por los aires, se trata de un síndrome propagado sibilinamente
por el corrupto sistema político-financiero que gobierna el mundo desde hace
demasiado tiempo.
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