OPINIÓN.
Manuel Dobaño (Periodista)
El pediatra Francisco Javier C. Mouriño tenía un hermano que
se llamaba Carlos, un reconocido intelectual gallego, ya desaparecido, con el
que tuve el privilegio de compartir estudios, amistad y sueños de juventud. Me cuentan
que el doctor se encontró tiempo atrás con José Mário dos Santos Mourinho Félix
en una cafetería madrileña y que no pudo resistir la tentación de entablar
conversación con él, más que nada, por si casualmente les unía algún tipo de
parentesco. Me detallan que el entonces entrenador madridista fue muy amable
con Javier e, incluso, le invitó a visitar las instalaciones del Real Madrid. En
medio de tan inesperada cordialidad, Mouriño (con ‘ñ’) no encontró el momento
de confesarle al otro Mourinho que era simpatizante del Barça. Pero esta no es
la única cara del amigo ‘Mou’…
Desde el punto de vista estrictamente profesional, el
preparador luso acostumbra a mostrar otra imagen bien distinta. De sobras es conocida
su obsesiva cruzada antibarcelonista. El que una vez (1997) pronunciara desde
el balcón del Palau de la Generalitat su oportunista frase: “Hoy, mañana y
siempre con el Barça en el corazón”, parece que todavía no ha podido digerir el
desprecio que para él supuso que el
club blaugrana fichara en su día a Pep Guardiola, justo cuando el preparador
portugués ya tenía las maletas a punto para retornar al Camp Nou, que era su
gran sueño. Desde entonces, la polémica, alimentada por el resentimiento, ha
acompañado a este controvertido, provocador y egocentrista personaje del mundo
del fútbol.
Recientemente, desde tierras inglesas, el coach Mourinho se ha atrevido a acusar de
‘piscinero’ a la nueva estrella culé, Neymar y ha solicitado a la UEFA que tome
cartas en el asunto. Yo creo que ya va siendo hora de que el máximo organismo
futbolero europeo, que tantas le ha perdonado al indolente ‘Mou’, le dé un
severo tirón de orejas, tras su penúltimo coup
de théâtre. ¡Ah!, casi se me olvidaba. En tiempos en los que Mourinho
ejercía de ayudante de Bobby Robson en el club blaugrana, acostumbraba a
repostar carburante en la gasolinera K-11
Dobaño, negocio familiar de la autovía de Castelldefels expropiado hace
unos años por el Ministerio de Fomento para facilitar la ampliación
aeroportuaria. (También puede leer esta artículo en El Prat al día)
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