OPINIÓN.
Manuel Dobaño (Periodista).
Mientras en la ciudad en la que vivo ya ha pasado de largo
la Festa Major (la més bella i més galana) y la llegada del otoño nos anuncia, como
casi siempre, tiempo revuelto, prosigo con mi costumbre de desayunarme todas las mañanas las diferentes ediciones digitales de
la prensa, entre las que incluyo la lectura de La Región, un centenario periódico de Ourense con el que vengo colaborando
desde hace un tiempo (es una manera sencilla de vincularme a la tierra que me
vio nacer). Con complacencia, compruebo que esta terapia mantiene viva mi
pasión por el periodismo, tras el batacazo anímico que me supuso en su día tener
que dejar la corresponsalía de la Agencia Efe. Reconozco, sin embargo, que la atracción
que siento por la noticia diaria, en el fondo, me hace sentir un tanto enganchado
a la actualidad informativa.
¿Y cuáles son las historias que más me han impactado en
estos primeros días de octubre? Sin duda alguna, el suceso que más me ha conmovido
ha sido el trágico naufragio -ocurrido frente a la isla italiana de Lampedusa-,
de una misérrima barcaza en la que viajaban varios centenares de inmigrantes africanos.
Se habla de cientos de muertos y desaparecidos, entre los que había niños y mujeres
embarazadas. Con profunda tristeza, una vez más, pienso en el terrible sufrimiento
de las víctimas y en su pobreza extrema, una lacra social que es consecuencia
directa de una injusta y criminal distribución de la riqueza a nivel global.
Abordo la parte final de esta nueva misiva con la
noticia de los malos vientos que actualmente soplan en el gran teatro del Liceu
barcelonés. Menos mal que en otros escenarios parlamentarios y judiciales nos
han obsequiado con un par de esperpénticas óperas
bufas, en las que han destacado Silvio Berlusconi y un tal Carlos Fabra.
Ambos tenores han tenido unas
actuaciones memorables, dignas de inspirar sendas y gansteriles versiones
cinematográficas. Tanto Il Cavaliere en Italia, como don Carlos en España, encarnan a la
perfección el prototipo del moderno cacique, una especie antropomórfica que hoy
por hoy parece no estar, ni mucho menos, en peligro de extinción y que en
Galicia abunda más que las vilipendiadas e inofensivas meigas. Y, finalmente,
¿qué hay de los terremotos de la costa levantina, provocados por el proyecto Castor, en el que participa la empresa
ACS comandada por Florentino Pérez Rodríguez? (Lea también este artículo en El Prat al día)
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