lunes, 16 de septiembre de 2013

Un 11-S en clave blaugrana

OPINIÓN
Manuel Dobaño (Periodista)
Cuando surgió lo del movimiento de los indignados del 15-M, de mayo de 2011, no pude evitar la tentación de llegarme hasta la barcelonesa plaza de Catalunya y allí sumergirme en medio de la masiva movilización ciudadana de entonces, porque siempre he tenido muy claro que para contar fidedignamente lo que sucede, es premisa preferencial hacerlo desde el lugar en el que se producen los hechos. Por esta misma razón, el pasado 11-S me aventuré a desplazarme en coche a las proximidades del Camp Nou, ello a pesar de las advertencias de las autoridades municipales, que recomendaban utilizar solamente el transporte público para participar en la cadena humana de la Diada Nacional de Catalunya.
En los pocos minutos que, desde mi domicilio, tardé en llegar al lugar elegido, las radios echaban humo informando de lo que pasaba; mientras yo, por mi cuenta, reflexionaba sobre los diferentes significados que la fecha del 11 de septiembre tiene para los chilenos, los norteamericanos y los catalanes. Ya saben, el 11-S de 1973, fue particularmente trágico para Salvador Allende y para una buena parte de sus compatriotas. El 11-S de 2001, sucedió en EE.UU. lo del ataque suicida a las Torres Gemelas y al Pentágono. Coincidió que, por aquellas fechas, mi hija, Carlota, completaba estudios de postdoctorado, precisamente, en un edificio que dependía del Pentágono. Solo en recordarlo, me produce escalofríos… Para una buena parte de catalanes, el 11 de septiembre de 1714 supone la conmemoración de una derrota y marca, con razón o sin ella, el punto de partida de una reivindicación histórica.
Durante mi visita al coliseo blaugrana (soy socio de este club y también simpatizante del Celta), me dediqué a curiosearlo todo. La escultura de Ladislao Kubala y las imágenes gigantes de Javier Mascherano, Jordi Alba, Carles Pujol, Leo Messi, Gerard Piqué, Andrés Iniesta y de un par de exóticas azafatas de Qatar Airways, eran testigos mudos de una parte de la cadena humana que rodeó el Camp Nou. A las primeras de cambio, descubrí a una escocesa y a su acompañante de origen brasileño, que reivindicaban la independencia de Catalunya. Me hice una foto con mi ocasional y rubia amiga de estirpe celta, momento que aproveché para confesarle que era gallego y ella me mostró una gran simpatía hacia la patria de Breogán. “You will never walk alone. Barça-Celtic. Catalonia-Scotland (2014)”, firmado por ‘elbarretine.cat’, fue la pancarta que más me llamó la atención de entre el mar de banderas independentistas. El portador del cartelito de marras, me aseguró que el texto no se lo había dictado Ana Botella.
PD/ Antes de abandonar el recinto deportivo, saludé a Josep Maldonado. “Con actos como este, en el que ha participado gente de toda condición social, y el de la gran manifestación del 11-S del año pasado, esto no hay quien lo pare”, me largó entusiasmado este senador por CiU y reconocido barcelonista. En el cielo catalán, igual que en el Congreso de los Diputados, también hubo goteras el 11-S, pero al final asomó el sol.(Lèalo también en el Prat al dia)

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