lunes, 7 de julio de 2014

El delicado asunto de las otras lenguas

OPINIÓN.
Por mi tierra gallega se acostumbra a decir, más o menos, que "cada un fala da feira según lle vai nela" (cada uno habla de la feria según le va en ella). Y este agropecuario proverbio se puede aplicar a la delicada cuestión de esas 'otras lenguas' que, según mi particular opinión, se hablan en la piel de toro y luchan por una difícil supervivencia en tiempos de globalización y de absoluta supremacía de las lenguas hegemónicas que ahora mismo dominan el cotarro en el mundo, entre las que se encuentra el español, un idioma en constante crecimiento y que no requiere que nadie lo defienda. Pero las que sí necesitan atención y protección permanente, son las llamadas lenguas minoritarias, un patrimonio que está en peligro de extinción.
Cabe recordar que, según la UNESCO, unas 2.000 lenguas están condenadas a desaparecer en este siglo XXI de la faz de la tierra. Delante de tan negros presagios, se hace necesario proclamar que la lengua materna constituye la esencia más pura y sensible que te identifica con la patria chica. Y hago esta íntima reflexión, desde la aparente contradicción que supone haber aprendido mis primeras letras en Segovia, realidad que no me impediría enamorarme de las dos lenguas vernáculas propias de Galicia y Cataluña. Sin embargo, las circunstancias políticas del pasado, casi me convirtieron en analfabeto de ambos idiomas, sobre todo, en lo que concierne a la facultad de escribir de forma fluida, tanto en gallego, como en catalán.Manuel Dobaño (Periodista). Tambien puede leer este artículo en El Baix al dia.   

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