lunes, 30 de junio de 2014

Poco ruido y menos nueces

 OPINIÓN
La festividad de Sant Joan me sirvió para constatar que, por muchas milongas que nos explique el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro y sus acólitos, el fantasma de la crisis todavía sigue cabalgando a lomos de nuestras sufridas espaldas. Y la prueba definitiva de esta sensación me la ha facilitado mi infalible y particular sonómetro, que ha detectado una menor descarga de decibelios en el ambiente. Años atrás, ya saben, cuando éramos ricos y famosos, durante la noche más corta del año se sentía una gran algarabía callejera y el petardeo era constante, mientras que ahora nos ha tocado vivir tiempos de mansedumbre, de poco ruido y de menos nueces, porque la cosa no está, precisamente, para tirar demasiados cohetes.
A falta de datos oficiales, barrunto que este año se han vendido menos productos pirotécnicos que en años anteriores, y solo el pasajero estruendo tormentoso que logré escuchar cuando empezaba a escribir estas líneas, compensaba un tanto el déficit sonoro de estas fechas. Los que sí se han vuelto a llenar dulcemente los bolsillos, han sido los del gremio pastelero, que han vendido un mogollón de cocas, y eso que este año las han ofertado de menor tamaño para que nadie se quedara sin ellas. La celebración del pasado día 24 de junio también pasará a la historia, porque fue el día en el que un rayo justiciero impactaba contra el avión en el que regresaba a casa, con la cola entre las piernas, la selección española de fútbol.
Pero no todas serán malas vibraciones las que sentiré este verano de 2014. En unos días tengo previsto desplazarme a tierras argentinas para reunirme con mis queridos nietos, Tiago y Martina y, de paso, para conocer una parte del país que aún no he visitado. Se trata de Salta, una provincia situada al noroeste de Argentina, donde el invierno acostumbra a ser algo más benigno que en la capital de la república y, por supuesto, mucho menos frío que en el sur, la gélida Antártida. Es, por este motivo, por el que aprovecho la ocasión para despedirme de los lectores y desearles unas felices vacaciones, aunque éstas sean revestidas (rememorando la comedia romántica de Shakespeare), de mucho ruido y pocas nueces. ¡Buen shopping night a todos/as! Manuel Dobaño (Periodista).También puede leer este artículo en El Prat al Día.

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