OPINIÓN.
En los más tenebrosos rincones de la selva televisiva suelen
anidar toda clase de criaturas. Se trata de una rara fauna que, lejos de estar
en peligro de extinción, no para de reproducirse, cual nociva especie invasora
que se ha colado de rondón en nuestros hogares. Lejos de la elemental premisa
de informar, formar y entretener, la mayoría de cadenas de televisión no paran
de competir para ver quien la hace más gorda, y así conseguir que el concepto
de telebasura se haya impuesto por
encima de cualquier otro planteamiento ético o moral. Con la excepción de un
solo caso, que citaré a continuación, no voy a dar nombres (son públicos y
notorios) de propuestas de TV cimentadas en la inmundicia y en remover las
miserias humanas.
Vayamos, pues, con el nombrecito en cuestión. Confieso que
no tuve la oportunidad de ver directamente el programa, pero la polvareda que levantó
pronto llegó a mi conocimiento: “La Sexta Noche. Dejen de contratar a Alfonso Rojo
para su programa”, fue la petición pública que me llegó a casa, vía correo electrónico, y que firmé,
aunque indignado, gustosamente. El periodista de Ponferrada, que no tiene nada
de rojo, se permitió llamar despectivamente ‘gordita’ a la luchadora y admirada
Ada Colau, la heroína de los desahuciados, en el transcurso de un programa
emitido el sábado, 5 de abril, en la referida cadena. ‘Hay límites que no se
pueden sobrepasar en el espectáculo televisivo’, se subraya en la petición.
En tendenciosas cadenas de televisión, se acostumbra a
invitar a ciertos tertulianos para aparentar imparcialidad, pero lo único que
consiguen es dejar al descubierto su sustrato más cavernícula, fascistoide y
generador de odios. Sin que ello presuponga limitar el legítimo derecho a la
libertad de expresión, al que todos tenemos derecho en esta pervertida
democracia, cada vez noto más a faltar la aplicación de un verdadero código
deontológico que regule la creciente manipulación informativa que padecemos. Y
en medio de tanto descontrol, trasciende la noticia de que nueve canales de la
TDT cerrarán en pocos días, según ha sentenciado el Tribunal Supremo. ¡Vaya!,
una vez más, Josep Pedrerol, y su banda de
merengones, se verán obligados a emigrar a otra parte. Son las miserias de la fauna
televisiva…
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