lunes, 17 de febrero de 2014

Febrerillo loco

 OPINIÓN.
Mientras nos visitaban media docena de ciclogénesis explosivas, descontroladas acometidas de la madre naturaleza que han causado importantes destrozos en buena parte del país, ya ha pasado de largo el 14 de febrero (Día de San Valentín); una tradicional celebración anglosajona que, como las furiosas perturbaciones meteorológicas esas, se ha expandido por el resto del mundo civilizado para mayor gloria del desenfreno consumista del personal y regocijo de los centros comerciales. Me cuentan que eso del día de los enamorados, en realidad, es un invento que viene de lejos, de la mitología griega y romana que aún hoy encarnan Eros y Cupido, y que, en los países nórdicos, coincide con la época en la que se aparean los pájaros.
Más allá de resistir las publicitarias tentaciones que me llegaron vía Internet de pasar “el mejor San Valentín de mi vida” (con románticas escapadas a lugares de ensueño), lo cierto es que el día de los enamorados lo superé sin mayores sobresaltos. ¡Bien tirado, Valentín!, fue la frase que me vino a la memoria y todavía no adivino por qué. Pero dejemos de lado las satisfactorias prestaciones que reporta el cultivo del amor y la amistad, que un humilde servidor recomienda practicar todo el año, para centrarnos en otra dimensión, mucho más licenciosa, cual es la de dar la bienvenida al carnaval; una fiesta pagana que, en mi villa natal (Xinzo de Limia), se prolongará a lo largo y ancho de este mes. ‘O entroido máis longo’, (el carnaval más largo), declarado de Interés Turístico Nacional, presumen los de mi tierra.
Y, en medio de tanto tiempo revuelto y despelote carnavalesco colectivo, propio de semejante ‘febrerillo loco, con sus días veintiocho’, tal como reza el acervo popular, me ha surgido el balsámico compromiso de asistir a un relevante acto institucional, que se celebrará hoy, lunes, día 17 de febrero, en el Palau de la Generalitat, para conmemorar el 50 aniversario de la edición de ‘Els altres catalans’, el libro más conocido de Paco Candel. La obra literaria de este comprometido escritor, al que tuve el privilegio de tratar en vida, está dedicada básicamente a la ola migratoria que, a mediados del siglo pasado, invadió el área metropolitana de Barcelona; una cruda realidad de la que demasiados gallegos somos expertos en la materia. Manuel Dobaño (Periodista). Puede leer también este artículo en El Prat al día.

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