OPINIÓN.
De entrada, quisiera precisar que me considero tan progre
como el que más y, desde luego, nada carca, pero lo que escuché la tarde del
21-11-2013 en el programa de RAC-1 del recientemente premiado Toni Clapés, me
dejó absolutamente perplejo. Iba yo conduciendo tranquilamente mi coche por
Barcelona en compañía de mi esposa y de mi nieta de 10 años de edad, cuando los
de mi radio favorita plantearon, entre otras, las siguientes cuestiones en el
contexto de un concurso en el que se ofrecía a los oyentes la posibilidad de
ganar un lote de turrones: ‘¿cuál cree que es el tamaño estándar del pene en
erección?’, seguida de otra pregunta referida al sexo oral. De inmediato, mi
nieta empezó a hacer preguntas y gratuitamente a poner a sus abuelos en apuros.
Se dio la circunstancia de que uno de los participantes en el citado concurso era
precisamente un niño también de 10 años. La verdad es que sentí vergüenza
ajena. Pienso que la justa medida de las cosas -sobre todo, en horario infantil-,
no se debe medir por el tamaño de ningún órgano genital.
No cabe duda de que, además de la crisis económica que nos
atenaza, ha irrumpido con fuerza otra crisis mucho más profunda, cual es la de
los valores y de la dejación de los principios éticos y morales. Podría poner
muchísimos ejemplos, pero me inclino por uno reciente y que me consta ha
indignado a demasiadas personas: “Los obispos catalanes critican el ‘caganer’
de la Moreneta. Consideran que hieren los sentimientos de los cristianos”. La
noticia precisaba que se utiliza la imagen de la virgen de Montserrat como
elemento grotesco de las figuras del pesebre. Confieso que nunca me ha gustado
la escatológica tradición de incluir el ‘caganer’ en el tradicional belén; no
se me ofendan, la considero irreverente y de muy mal gusto. Desde mi
agnosticismo militante, me pregunto, ¿por qué el muy progre Marc Alós, el
artista que tuvo semejante idea, no se ha atrevido a ridiculizar la deidad de
una religión diferente a la católica? Tengo la impresión de que satirizar cualquier
símbolo del cristianismo sigue estando de moda y, encima, no paga peaje. Otro
desmesurado ejemplo de no saber calcular la medida de las cosas.
Para completar el cuadro de esta democracia secuestrada, nos
encontramos con la poca credibilidad que actualmente gozan los financieros, los
políticos, los jueces e, incluso, los periodistas (ahí están los barómetros del
CIS). O sea, que los que cortan el bacalao y tienen la responsabilidad de
aplicar la justa medida de las cosas, continúan en la cuerda floja de la
sospecha y de la complicidad. Y en medio de toda esta caterva de incompetentes,
irrumpe la llamada ‘ley Fernández’ (del ministro Jorge Fernández Díaz) y nos
amenazan con toda una serie de medidas represivas para que los políticos puedan
campar libremente, sin que nadie les incordie. Mientras tanto, los grandes
escándalos: Prestige, Madrid Arena, AVE Santiago, Metro Valencia, Caso Nóos,
etc., etc. por el momento, permanecen impunes; pero por robar una gallina, te
puede caer un año de cárcel y, por dormir en la calle, hasta 750 euros de multa,
mucho más que en una suite de lujo. ¡Manda narices! (por no decir otra cosa).
Oportunamente, me llega el correo titulado ‘Ley Mordaza-No somos criminales’, una
iniciativa popular promovida por Luis
Morago-Avaaz.org, y dirigida al presidente del Gobierno y al Ministro del
Interior: “Como ciudadanos alarmados por el desmantelamiento de los servicios
públicos, la corrupción generalizada, y el trato de favor a los banqueros y
empresarios, les exigimos que respeten nuestro derecho a expresarnos libremente
y de forma pacífica, y retiren inmediatamente el anteproyecto de Ley de
Seguridad Ciudadana. La imposición de multas astronómicas a ciudadanos que solo
quieren defender sus derechos e intereses legítimos, equivale a criminalizar el
ejercicio de nuestras libertades. Es hora de que castiguen a corruptos y defraudadores
en beneficio de la ciudadanía (firmado y rubricado).
Noticias de última hora, parecen indicar que el
Gobierno ha decidido suavizar la represiva ‘Ley Fernández’. Veremos en que términos. Manuel Dobaño (Periodista). Puede leer también este artículo en El Prat al día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario