lunes, 16 de diciembre de 2013

Cosas que he pensado estos días

OPINIÓN
 
Manuel Dobaño fotografiado al lado del malogrado Fernando Argenta, acompañados ambos de sus respectivas esposas.

Caminando por el barrio en el que vivo, que es un barrio normal y corriente, mejor diría, un barrio obrero -como casi toda la comarca del Baix Llobregat-, he podido comprobar que, en las pocas perfumerías que aún resisten la puñetera crisis, ya no encuentras ‘Chanel Nº5 (Paris); oh là là, c’est pas possible!, como probablemente exclamaría en vida la mismísima ‘Coco’ Chanel. Si, si, tal como les cuento, ahora resulta que tu tienda de confianza se ve obligada a pedir semejantes fragancias a otras tiendas de la misma cadena situadas en barrios no periféricos, donde todavía habitan familias pudientes y que gustan de practicar shopping de alto standing.
Igual está sucediendo con los medicamentos más caros; en botica ya no los tienen en existencias y los hay que encargar con antelación, porque los pobres farmacéuticos, y no solo los de mi barrio, están al borde del ataque de nervios por culpa de lo tarde y mal que les paga la administración competente, mejor diríamos, incompetente. Otro signo de cómo están las cosas de chungas en el barrio, es el bajón generalizado de clientela, sobre todo, en las peluquerías -ahora son casi todas unisex-, negocios que están al límite de la subsistencia. La verdad es que en mi barrio ya no se me ocurre hacer cosas que hacía cuando éramos ricos y felices.
Al margen de toda esta retahíla de cosas negativas que he pensado estos días prenavideños, me ha llamado la atención la rotunda sentencia que recientemente ha soltado José Luis Cuerda: ‘Ahora no hay pícaros, sino sinvergüenzas’, completamente de acuerdo con el  director de ‘La lengua de las mariposas’. Por su parte, un viejo y anarco vecino del barrio, también me ha soplado esta otra frasecita: ‘En Oriente Medio, los ladrones son amputados; en Islandia, imputados y en España, son diputados’. Demasiado contundente, ¿no les parece? ¡Ah! y un amigo, que no se apellida Pi, me ha recordado que ‘anticonstitucionalmente’ es la palabra más larga del diccionario español. Si se presenta la ocasión, se lo recordaré a un político que conozco y que luce bandera estelada en el balcón de su casa. Y para no desmoralizar en exceso al proletariado, que somos casi todos, me despido hasta la próxima misiva. 
Último pensamiento: Sin JJ.OO. y sin Eurovegas, pero nos queda el impagable ‘relaxing cup of café con leche in la Plaza Mayor’.

PD/ Además del fallecimiento del gran Madiba, también he sentido la muerte del difusor de la música clásica, Fernando Argenta, con el que, hace unos años, tuve el privilegio de compartir larga conversación, empanada gallega y otras exquisitas viandas en el pazo-museo ‘Quiñones de León’ de Vigo y en otros escenarios galaicos. Puede leer también este artículo en El Prat al dia.Manuel Dobaño (Periodista)

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