OPINIÓN.
La mayor de mis nietos, Judith, estaría en condiciones de
presumir, a sus hermosos 10 añitos, de que ya ha conducido un ‘Audi’. Pero si no
aclarara seguidamente que el cacharro en cuestión era una simple réplica destinada
a la educación viaria de los más pequeños -en versión eléctrica y en miniatura-,
tan sólo estaría diciendo una parte de la verdad. Este sería un primer ejemplo del
juego de las medias verdades que en esta misiva propongo a los lectores de este
periódico. Hace unos años, mi esposa y yo tuvimos el placer de viajar a
Zimbabue, una maravillosa aventura en la que nos embarcó mi hija, Carlota, en
tiempos en los que completaba sus exigentes estudios de investigadora
científica de la malaria. En la sabana africana tuve el privilegio de acariciar
a un león y de tener entre mis manos a un cocodrilo. He aquí otro claro ejemplo
del citado juego de las medias verdades, si no concretara a continuación que
ambos animales salvajes eran pequeños y, por lo tanto, prácticamente inofensivos.
¿Y qué hay de las medias verdades de Mariano Rajoy, que este
mes reparte sus vacaciones entre el Coto de Doñana y Galicia para intentar reponerse
de su dura comparecencia parlamentaria del pasado 1 de agosto? En algunas de
sus respuestas relacionadas con el espinoso asunto de su ex-amigo, Bárcenas, el
presidente del Gobierno decidió sustituir el famoso “depende”, que se le atribuye
a todo buen gallego, por el “no me consta”. Sin duda, toda una novedosa y
evasiva salida por la tangente de este particular santiagués que, cuando la TVG
le hace una pregunta en gallego, él siempre responde en castellano, seguramente,
porque considera que es más fino o, simplemente, porque no sabe hablar la
lengua de Rosalía, igual que le sucede con el inglés y otros idiomas próximos y
lejanos.
PD/ Y para rematar estas líneas, les cuento que
hace unos días he vuelto a subirme a una bicicleta, tras la caída que sufrí el
pasado 21 de mayo, accidente que me costó la rotura del codo izquierdo y la
consiguiente operación quirúrgica. Ya se sabe, “el hombre es el único animal
que tropieza dos veces con la misma piedra” (fin de la cita). Manuel Dobaño (Periodista). También puede leer esta información en :el prat al dia

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